La crisis incide en la comunicación. La pasión vista como valor ambivalente.

En la cima de muchos estudios sobre comunicación, la publicidad se encuentra al servicio del orden. Un orden que bien podemos especificar como puramente mercantil no tan exclusivamente pro-occidental, aunque bien el discurso oficial o institucional proviene de EE.UU o Europa. En lo que respecta al poder, estamos atravesando una crisis endémica que ha visto asumir democracias europeas por tecnócratas no elegidos democráticamente, concretamente, en poder de ex mandatarios de la corporación norteamericana GoldmanSachs[1], con un discurso oficial y europeista que no ha necesitado una publicidad apegada a este objetivo, sino que hemos asistido a una caída como espectáculo ajeno y visto como amenaza externa.

No obstante la publicidad en sí, actúa como medio y mensaje paralelamente en apoyo de la consolidación del discurso institucional. Ramón Reig (2004,126) afirma: Toda estructura de poder necesita un discurso, de unos mensajes, que la consoliden.

La publicidad no institucional ni política pero acordes al ámbito macro-discursivo, son anunciantes endémicos cuya finalidad es sostener la estructura e instrumentalización de un medio, de forma más sutil. El aspecto mercantil y por consecución capital, se ha hecho necesario, de ahí que la misma publicidad de ser un medio se haya convertido en un mensaje en sí mismo en paralelo al medio donde se proyecte, emita u oiga; Cine, TV y radio respectivamente. ¿Por qué necesario? La inversión económica en tiempos que vive la comunicación actual así como el periodismo en tanto nuevas tecnologías y modificación de hábitos de consumo y de cultura, está siendo mermada aún más por la crisis global que transfiere su cambio hacia un estado de movimiento del medio constante y cada vez menos capital invertido. En otro sentido, más semántico, la especialización temática es cada vez más esencial en este momento que desde la post-modernidad se está llevando a cabo contrario en la prensa escrita, clave y adalid del poder que desde su nacimiento se ha convertido en un medio que aún en su ficticia matriz y clave oculta macro-discursiva[2], realiza una disfrazada función social de informar a la ciudadanía de forma limpia y aproximadamente objetiva de forma global, temáticamente hablando. De ahí que esta artificial pluralidad de contenidos, esté limitando la acción de la prensa. Pero no sólo la pluralidad de contenidos es ficticia, sino que la censura existe bajo criterios inversos. Ignacio Ramonet (1998/40) La censura no funciona hoy suprimiendo, amputando, prohibiendo, cortando. Funciona al contrario: Funciona por demasía, por acumulación, por asfixia ¿Cómo ocultan hoy la información? Por un gran aporte de ésta: la información se oculta porque hay demasiada para consumir y, por tanto, no se percibe la que falta.

No obstante la especialización en tanto calidad de contenidos y la falta de facturación, distanciada de una publicidad instauradora del poder institucional, puede y está demostrando que un proyecto independiente al discurso institucional puede ser sostenible.

Vivimos en el tiempo del triunfo de la pasión, lo emocional ha suplantado a lo inteligible, por tanto los medios en sí mismos han mermado la capacidad del ciudadano de analizar y comprender analíticamente los mensajes que recibe. La pasión, entendida como estado de ánimo o inclinación violenta que perturban el ánimo hacia un estado variable pero agresivo, produce un discurso vacío y reducido a episodios sentimentalizados. Parece así, pero estructuralmente si la dinámica electoral donde la ciudadano vota más con el corazón que con el cerebro y donde la abstención es muy alta. ¿Se ha construido primero un entramado político europeo, que represente al ciudadano, y, sobre él, un entramado  económico y financiero? No, justo al revés. Ramón Reig (2004,127)

Toda la estructura macrodiscursiva emana del poder estrictamente económico, cuyos medios de comunicación, tiene la responsabilidad de llevar el discurso al ciudadano por su bien. Es una visión un tanto totalitarista del discurso la que conlleva este hacer. No obstante este aspecto emocional con la que el discurso institucional engloba el mensaje, es utilizada igualmente por el ciudadano a través de las nuevas tecnologías.

La PASIÓN como valor positivo en realce.

La fragmentación de contenidos, vivimos en el tiempo del triunfo de la pasión, emocional. El aficionado tienen idéntica pasión y posibilidades que el profesional. En muy pocos años, los costes industriales de la instrumentalización informativa han desaparecidos, y los soportes se han abaratados hasta llegar a lo netamente gratuito. Especialización de discurso, fragmentación es lo que puede mantener el optimismo frente a la comunicación profesional. Sencillamente el mundo periodístico actual se está destruyendo de forma exponencial. El periodismo humano es un volver atrás. El átomo de la estructura periodística es la defensa del medio, aprovechando plataformas cerradas creando barreras económicas. Por tanto esta humanidad no es otra cosa que el realce de la pasión, de la entrega de las personas a realzar una óptica divergente al orden discursivo predominante.

La PASIÓN como valor negativo.

Los estímulos sensoriales generan estados anímicos y pueden determinar lo que sentimos, nuestros pensamientos y nuestra manera de actuar. Gutierrez Rubí (2009,15). Por un lado, podemos ceñirnos a cierto carácter del término pasión como anteriormente hemos citado, no obstante la Real Academia de la Lengua acusa al término con acepciones tales como: lo contrario a la acción o estado pasivo en el sujeto. No siendo guiados por estas definiciones podríamos acusar la pasión como valor negativo al ilustrar lo sensorial por encima de lo netamente informativo. Pero cabe preguntarse si es información u opinión contrastada lo que exige el lector con deseos de informarse. Siendo así, podemos desacertar tomándolo como valor negativo si es opinión lo optado. No obstante la información como noticia tiene un carácter de objetividad que erradica toda transferencia personal pues se conecta con otra propiedad que es la veracidad.

Sin embargo seguimos sumidos ante la duda, los despidos y los continuos cierres de periódicos… No hay solución visible aún.


[1] http://blogs.elpais.com/wall-street-report/2011/11/full-monti-de-goldman-sachs-.html
[2] Dios enseñó a los hombres la lectura para que yo pueda decirles a quien deben amar, a quién deben odiar y lo que deben pensar.” Lord Nordcliffe.
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