Las políticas erradas de movilidad de Zoido

Tras meses de gobierno de Juan Ignacio Zoido en la Alcadía de Sevilla y ahora como presidente del Partido Popular Andaluz, no ha hecho más que ensalzar la discordia en la ciudad, respecto a lo sostenible y la movilidad más práctica y eficiente.
El reto de reducir las emisiones de CO2 causantes del efecto invernadero pasa en gran medida por la transformación de ciudades como Sevilla, evitando el tráfico, la congestión, la polución, las enfermedades respiratorias, los accidentes y el gasto en infraestructuras que genera el uso del coche. Ante esto, el gobierno local a poco o nada tiene que decir. Zoido se atreve apuntar a que “permita tener un centro sostenible y en el que puedan convivir las nuevas tendencias a la hora de peatonalizar zonas amplias del casco antiguo, pero que también se pueda llegar y aparcar el vehículo y desplazarse por el centro con otros medios”.
El problema radica en llegar y aparcar el vehículo en un centro histórico que difícilmente invita al paseo a personas con alguna discapacidad que otra.  Respecto a los planes de movilidad, en relación con el mastodóntico proyecto de Zoido de construir cuatro parkings subterráneos, por una suma total de 30 millones de euros, él mismo afirma: “Respeto a todos los que no son partidarios del gran aparcamiento de la Alameda, pero hay muchísimos colectivos de vecinos, comerciantes y otros sevillanos que quieren ese aparcamiento para poder gozar de un espacio donde poder aparcar y, a partir de ahí, dotar de contenido a todo un plan de movilidaden el casco antiguo”. Sin embargo esos “muchísimos” colectivos de vecinos, comerciantes y otros sevillanos que apoyan esta iniciativa, el 83% de los comerciantes de la Alameda de Hércules de Sevilla, rechazan de plano este proyecto de aparcamiento, e incluso se ha creado una plataforma en apoyo de esta iniciativa, integrada por las asociaciones de vecinos La Revuelta, Areneros de San Gil, Alameda de Hércules y Casco Histórico, así como por A Contramanos, Facua, CCOO,  Bares y Restaurantes de Alameda, entre otros.Aún recordamos que los efectos de las últimas obras de reurbanización de esta zona se prolongaron hasta tres años, finalizaron en 2008 y elevaron la inversión pública a los diez millones de euros. Por cierto que un parking rotatorio subterráneo en la Alameda de Hércules contradice incluso la filosofía del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Sevilla en la “recuperación de espacios públicos para el disfrute de los ciudadanos y las familias”, a pesar de lo cual Zoido no ceja en su pretensión. Sin embargo, cuando se creó la comisión del PGOU en junio de 2008 se estableció que ésta se reuniría con carácter trimestral, y ya se cumple un año sin encuentro. Hay que añadir incluso un informe encargado por la Gerencia de Urbanismoque asegura que la construcción del aparcamiento de la Alameda es el menos viable de todos los proyectos contemplados en el Plan de Aparcamientos del Gobierno local.Aunque no podemos ceñirnos únicamente a la zona de la alameda, que puede ser la más sensible a todas las opciones, sino que vemos innecesario un segundo aparcamiento en la zona subterránea del hospital Macarena cuando ya existe uno que no llega al 80% de ocupación diaria. Otro aún más incierto es el del  Prado de San Sebastián, donde siempre se han cerrado ojos y oídos a la invasión del automóvil en las inmediaciones verdes del Casino de la Exposición. Hace poco tiempo, el ayuntamiento medió para destruir un proyecto de biblioteca sostenible de la Universidad de Sevilla en la misma zona del Prado.Tanto el de Luis Montoto como el de Triana también coexisten con amplias avenidas dotadas de aparcamientos a ambos lados de la calzada y otros aparcamientos subterráneos.

Esta política errónea de movilidad, cuando el combustible está a un precio exorbitante y la contaminación que produce el transporte individual motorizado es innegable, lleva a una Sevilla insostenible, donde ha sido derogado un plan Centro que había sido celebrado por numerosos colectivos, donde además asistimos a despidos continuos y subida del precio del transporte público, se denuesta el carril bici conseguido con esfuerzo y se practica una política cada vez más contaminante, sucia y cara.

Debemos por tanto, dinamizar e impulsar un plan sostenible y viable que organice la movilidad en las áreas metropolitana y urbana. Con 30 millones de euros, la inversión prevista para estos inviables proyectos, podría conectarse Sevilla a través de un tranvía entre los diversos distritos periféricos como Bellavista, la Palmera, Cerro-Amate, Este, Alcosa, Torreblanca, Norte, Sur. Igualmente podría impulsarse a los consorcios metropolitano y urbano de transporte con objeto de incrementar sus competencias y aptitudes como agentes gestores de la movilidad y accesibilidad metropolitanas.

Esto nos obliga a diseñar un nuevo modelo de movilidad metropolitana basado en políticas que garanticen la accesibilidad en medios públicos de transporte, y que disminuyan las necesidades de movilidad motorizada e incrementen la oferta de los modos de transporte más sostenibles, es decir, lo contrario a las políticas que sigue el Gobierno de Juan Ignacio Zoido.

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