Metro Centro y sus controversias

El pasado 28 de Octubre el Metrocentro, cumplió cinco años de vida. Parece que no han pasado ni dos meses de este tranvía, pero nada fuera de lo normal: El gasto que ha producido ha derivado en un sin fin de controversias de falsa movilidad que han mermado como siempre a unas ya desgastada arcas locales. El proyecto se gestó en 2004, cuando Alfredo Monteseirín, exalcalde de Sevilla, anunció su proyecto de metro, 8 años después de ser rechazado en el pleno sevillano. Por entonces era necesario modificar el PGOU pero no desde una óptica de movilidad sino por las especificaciones de un todo poderoso Lobby que representa el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla.

Por tanto no es de extrañar que en 2007, cuando el Metrocentro ya gozaba de unas miradas opuestas, comenzaron las primeras críticas sin sentido del poderoso Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla. Estas críticas se basaban en la falta de estética en semana santa de las catenarias del tranvía, aunque la opinión pública tornó que estas catenarias podrían entorpecer el paso de los mamotretos de las hermandades por la avenida de la Constitución y calle San Fernando en Sevilla. No obstante fuentes municipales aseguraron entonces que no había problemas con la altura. Las consecuencias fueron el desmontaje y montaje posterior a cada semana santa año tras año. Esto originaba una obligada renovación del cable del tendido una vez destensado. El ayuntamiento no cuantificaba este coste total de la operación que anualmente se originaba.

Sin embargo no fue la última polémica sino que un año más tarde, en 2008, el entonces delegado de Urbanismo, Emilio Carrillo, justificó el cambio de los postes que soportan a las catenarias del Metrocentro por farolas fernandinas por criterios estéticos, (en acto de voluntad) a pesar de que la operación de sustitución de los nuevos soportes costó 700.00 euros y sólo estarían funcionando durante un año.

Tras todo ello hay que sumar las continuas “actualizaciones” de la maquinaria, los soportes y los vagones. Por ejemplo, la eliminación de los cables en el entorno de la Catedral se llevó a cabo el 7 de abril 2011, una medida que terminó con la polémica sobre el impacto sobre la catedral y el elevado coste que suponía para las arcas municipales retirar cada año las catenarias para celebrar la Semana Santa.

No obstante es de celebrar el implante de este tranvía como modelo de transporte sostenible y saludable para muchos peatones que no estén capacitados para caminar trayectos medios o amplios. La movilidad, queramos o no, es un derecho ciudadano y un deber político. George Amar, responsable de la prospectiva y la innovación de una empresa de transporte público europeo, confirma: “La idea de hacer de la movilidad un derecho social en sentido estricto a partir de la visión según la cual sin movilidad asegurada, los otros derechos (salud, educación, justicia, entre otros) no podrían ser realmente ejercidos.“ (2011:35)

Sin embargo los continuos reajustes de la principal vía peatonal de la ciudad de Sevilla, hace que el peatón sufra para caminar y pasear sin preocuparse de no tropezarse en algún velador, de no ser atropellado, de no saber por dónde ir, para el siempre hecho de caminar hacia delante.

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Amar, George. Homo mobilis, La nueva era de la movilidad. La Crujía Ediciones. 2011. Buenos Aires
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