II.Compartiendo las desdichas pero no las ganancias

El título de este artículo corresponde a una hipótesis que se cumple en cada gran concurso del gobierno español o autonómico con alguna empresa energética. En un presente que se extiende desde el año pasado en nuestro territorio andaluz son las técnicas de fracturación hidráulica de gas no convencional  (Fracking ) y convencional, las más peligrosas y arriesgadas para el medio ambiente.

En Andalucía no hay permisos de licitación de fracking sino de hidrocarburos, puesto que aún no existen los primeros tipos de permisos. Sin embargo son empresas de fracking, las dieciocho organizaciones que han solicitado este tipo de permisos de investigación para una explotación extensiva a 870.000 Hectáreas en Andalucía, una extensión similar a la provincia de Almería. Esto entra en clara competencia con la actividad agrícola y ganadera pues agota recursos hídricos, contamina tierras, aire y agua.

Por tanto, la especulación energética en este punto es extremadamente sugerente. Este tipo de técnicas de fracturación hidráulica corresponden a una nueva burbuja energética, tras la del ladrillo. A través de la extensión planetaria de licitaciones que están realizando estas empresas filiales de otras estadounidenses, hacen que cada acción suba de cantidad en la bolsa de valores sin objetivos de extraer gas del territorio andaluz por el momento.

Sin embargo, la zona del Aljarafe sevillano es muy proclive a tener yacimientos de gas no convencional, pero el territorio es el más habitado por metro cuadrado de toda Europa. La ribera del río Guadalquivir tiene otro tipo de tierra que no corresponde a la adecuada para el fracking, que es la pizarra.

No obstante la organización WWF, se refiere a una triada que perpetúa los recursos especulativos: El gas, el carbón y el petróleo.

La burbuja energética que está creciendo en el Reino de España se evidencia cuando se quieren recuperar proyectos muertos, como la minería o los yacimientos de petróleo.

Un ejemplo clarificante es la Refinería de Badajoz, un proyecto de financiación pública, que se abandonó, que concebía un oleoducto desde el puerto de Huelva hasta Badajoz. Otro ejemplo actual es el proyecto Poseidón norte y Poseidón Sur, bases de extracción petrolíferas en el mar a 50 Km. aproximadamente de la costa de Huelva, propiedad de Repsol.

Los proyectos actuales en Doñana, es explotar lo poco que queda y almacenar el gas traído de Argelia. Los impactos aún no han sido analizados en relación a especies ni a fauna.

¿Corresponden estos proyectos al nuevo modelo de energía?

La indiferencia no es una apuesta. Toma partido.

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